It’s always been you

Hay una canción de Empathy Test llamada Losing Touch. Es excelente.

Y tiene una frase que me llevo a escribir esto.

If you care for me at all
You’ll hang up when I call
You’ll clear me the space to fall.
If you give I will receive
And despite what they believe
It’s always been you.

Siempre he sido dramático. No tengo duda que soy una drama queen. También siempre he sabido que mi estancia en la secundaria con Cato y compañía me hizo tener una visión oscura de la vida. Mi padre siempre lo ha definido como „las telarañas en mi cabeza“, supongo que debido a que vio mucho el programa (http://www.youtube.com/watch?v=raDrSZeIRpU) del mismo nombre haha.

Eso me ha llevado a creer que yo no nací para ser feliz. Como dice la canción, no nací para amar ni para ser amado. Últimamente me he juntado mucho con la religión y me he preguntado si esa visión flageladora es consecuencia del catolicismo, o si es mi expiación de pecados, mi karma o qué.

Es complicado definir algo así, porque no se puede saber la consecuencia de un acto A y la de un acto B, tendríamos que vivir en mundos paralelos. Así que siempre llevamos a cabo la acción que creemos más se ajusta a la consecuencia que deseamos. Eventualmente, como todos sabemos, uno planea pero viene el diablo y todo lo descompone.

Y desde diciembre han sido meses tormentosos. Acaba de pasar el equinoccio y es tiempo de renovarse. Es como Jepri (el escarabajo) que trae la renovación, empujando el sol cuesta arriba. Eventualmente ese sol en el firmamento se convierte en Ra, el super sol. Y desde hace mucho tiempo he empujado el sol cuesta arriba. Y no es queja per se, puesto que comida no me falta, techo no me falta, salud no me falta, dinero no me falta. Sin embargo, muchos de los proyectos que emprendo fracasan. Y no es falta de voluntad, no es falta de dedicación, no es falta de esfuerzo, no es falta de planeación, no es que sean malos proyectos.

Emprendí un plan a-la Brim y fracasó. Emprendí un proyecto con mi hermano y fracasó. Emprendí otro proyecto con varios amigos y está a punto de fracasar. Son problemas tras problemas. Son quejas tras quejas.

Doy a manos llenas para que el Karma no me cobre, pero tantito le doy espacio al Karma donde yo defino que algo me hace feliz y lo pido, y viene a meter la cola el diablo. El Karma me lo cobra. No hablo con nadie, para no decir cosas que me arrepentiré. No prometo nada, para no fallarle a nadie. No pido favores, para no deberle a nadie. No tengo una pareja, para no lastimar a alguien. Así como recibo lo devuelvo, porque a alguien le hará más falta que a mi. (Muchas veces me ha dicho mi madre „Es tu dinero, cuídalo. Te cuesta mucho ganarlo para que lo regales“. Y yo siempre he pensado „Me cuesta mucho ganarlo, pero estoy seguro que hay muchos otros que trabajan más que yo y tienen menos“). Siempre que puedo a pesar de mis berrinches o enojos apoyo.

Dejé la bebida como cada año, no porque me haga daño a mí, sino por el daño que ocasionaba a los que me rodeaban. Dejé los animales, no porque crea que me provocan cáncer o quiera una vida más sana, sino para evitar el daño a éstos. Dejé de ser tan activo en twitter, porque lastimaba a alguien. Procuro no gastar en consumismo capitalistas porque hay gente que con el costo de una salida a un restaurante de $500 come su familia toda la semana. Doy dinero a la Anáhuac como beca, porque yo recibí el privilegio de estar becado y deseo que otro como yo disfrute de una educación que aunque le regalen el título como dicen las críticas a la institución, le provea de los contactos y/o el prestigio de subir un escalón en la escala social y pueda darle a sus hijos una vida digna. Di clases, y quiero volver a hacerlo, porque creo que en la educación está el mejoramiento del ser humano. Soy mediador y escucho los choros y problemas del prójimo, porque a veces no tenemos con quién hablar, no tenemos quién nos comprenda, no tenemos quién diga un par de palabras decentes sobre nuestros problemas, no tenemos quién nos conozca lo suficiente para no decir una blasfemia.

Y todo lo hago sin que la mano izquierda sepa lo que hace la derecha, porque las cosas que se hacen bien, deben ser por el bien mismo, no por una gratificación, remuneración o alabanza.

Así que cuando volteo y veo el status de mis proyectos, me pregunto si son una señal para elegir A o B en mis planes. A fin del año pasado escribí dos „Propósitos 2015“, los cuales tenían un final diferente. El primero lo envié a alguien a revisión, del cual nunca recibí respuesta. El segundo lo escribí aquí, pero nunca lo publiqué. En retrospectiva, todo va funcionando bien, es decir, los planes donde solo intervengo yo van bien. Sin embargo la cuestión que nos atañe son los planes restantes.

Es difícil elegir un camino u otro, porque ante las bajas de éste año, preocupa que vuelvan a fracasar. Evidentemente podemos ponernos muy filosóficos Coelho y decir que el hecho de no elegir ninguno es en si ya fracasar. Supongo que tendré que seguir flagelándome hasta que sea evidente que cualquiera de los dos planes será exitoso, pues solo dependerán de mi. Lamentablemente eso implica, como siempre, alejarme de todo y todos.

A veces llega el momento en que eso es triste. Saber que solo cuenta uno consigo mismo, y que para hacer las cosas tiene que estar uno solo y alejarse de todo. No hablarle a nadie, dar las gracias y seguir caminando, no ver a nadie, no pedir nada, no decir nada. Estar en silencio. Estar en soledad. Estar en sobriedad social. Lo he hecho tantas veces, que me volví un experto en lograrlo. Por eso no hay que abrir la puerta, para ahorrarse el tener que correr a los que entran en nuestra vida.

Mientras, tendré que esperar a que ella no conteste mis llamadas, y a que el Karma limpie el lugar para mi caída.

Y volver a ser solo, a estar solo.

Ser San Agustín.

¿1º de Mayo?

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